Altegio, Booksy o Fresha para tu salón
Comparamos tres sistemas de reserva online para salones y clínicas pequeñas en Europa: modelo de cobro, marketplace de clientes, integraciones y sus límites.
Tres sistemas que eligen con más frecuencia los salones y las clínicas pequeñas en Europa. Resuelven el mismo trabajo, la reserva online, pero están construidos de forma distinta, y la diferencia se nota en el tercer mes, no en el primero. Vamos al fondo, sin veredictos de «el mejor servicio del año».
La diferencia de fondo: cómo ganan dinero
Esto condiciona todo lo demás.
- Altegio — suscripción por puesto de trabajo. Pagas una cuota fija, los clientes son tuyos y el servicio no se mete en tu relación con ellos.
- Booksy — suscripción más marketplace. Tiene su propia app para consumidores, por la que pueden llegarte clientes nuevos.
- Fresha — funciones básicas sin cuota, ingresos por transacción: comisión sobre pagos online y sobre los clientes que llegan desde su directorio.
Consecuencia práctica: si ya tienes flujo de clientes, el modelo de suscripción suele salir más barato. Si ese flujo hay que conseguirlo, un marketplace puede compensar su comisión.
Qué comprobar antes de elegir
De quién es la base de clientes. La exportación de contactos debe estar a tu alcance sin escribir a soporte. Compruébalo antes de subir 3 000 clientes, no después.
Si hay un intercambio de datos usable. Si piensas enlazar las reservas con un CRM, la telefonía o la analítica de extremo a extremo, necesitas acceso para integraciones. Los tres lo tienen de alguna forma, pero el alcance cambia; conviene contrastarlo con tu caso.
Idiomas y moneda. En un salón con clientela local y extranjera a la vez, la interfaz del cliente debe estar en su idioma, no solo en el tuyo.
Cómo se facturan los recordatorios. Las notificaciones por SMS se cobran aparte casi en todas partes, y WhatsApp no está disponible en todas. En belleza eso pesa: son los recordatorios los que reducen las ausencias.
Lo que no hace ninguno de los tres
Un sistema de reservas es un calendario, no un CRM. Ni Altegio ni Booksy ni Fresha te van a dar:
- una bandeja única para Instagram, WhatsApp y llamadas;
- un embudo con etapas previas a la reserva: consulta, asesoramiento, objeción;
- analítica de extremo a extremo de publicidad a solicitud, reserva, asistencia e ingreso;
- una forma de trabajar con quien escribió pero no reservó.
No es un reproche a los productos, es donde termina su alcance. El calendario cubre el momento de la reserva; lo de antes y lo de después vive en otra capa.
Cómo se montan juntas las piezas
El esquema que funciona es este: el calendario de reservas se queda con los profesionales y no cambia, encima se coloca un CRM y ahí llegan las solicitudes de todos los canales. La cita se crea en el calendario, y en el CRM se ve de dónde vino la persona y cuánto costó traerla.
Así lo construimos nosotros: no tocamos el calendario, añadimos la capa de arriba. Implantación de Altegio desde 750 €; enlazarlo con CRM y canales se presupuesta aparte.
La respuesta corta
Si quieres una factura previsible y tu propia base, mira el modelo de suscripción. Si quieres flujo de clientes nuevos y aceptas compartir, mira el marketplace. Y si no sabes cuánto pierdes entre canales, el sistema de reservas no es la primera pregunta: empieza por medir dónde se escapan las solicitudes.
Cómo migrar entre sistemas de reserva
Merece sección propia, porque aquí la migración duele más que en un CRM: un salón no tiene pausa, las citas están puestas con semanas de antelación.
Lo que se traspasa bien: el fichero de clientes, los servicios, la lista de precios, el listado de profesionales. Es una exportación normal a hoja de cálculo y los tres la aceptan.
Lo que se traspasa mal o nada:
- citas futuras: algunos servicios no las importan, y hay que rehacer a mano dos semanas de calendario;
- histórico de visitas: no en todas partes, y es justo de lo que viven las ventas recurrentes;
- bonos y depósitos: casi siempre manuales, porque cada servicio los modela distinto;
- reseñas: se quedan siempre en el servicio antiguo; son su activo, no el tuyo.
Cómo se hace normalmente. Se elige el periodo más tranquilo, unos diez días antes del cambio se deja de reservar muy a futuro en el sistema viejo y las citas nuevas van directas al nuevo. Unos días de solape son inevitables, y durante ellos recepción tiene los dos calendarios abiertos.
Avisa aparte a los profesionales. Para ellos cambiar de sistema de reservas es cambiar de herramienta de trabajo, y la resistencia es mayor que la del dueño, que está mirando los números.
Las condiciones y tarifas cambian; consulta las webs de cada servicio para el detalle actual.
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